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3 de July, 2026

ANMAT actualizó requisitos para suplementos dietarios infantiles: deben advertir supervisión adulta

ANMAT actualizó requisitos para suplementos dietarios infantiles: deben advertir supervisión adulta

Por Rosa Quispe

Lo que me enseñaron las manos de mi abuela

Todavía recuerdo el olor a rica-rica y a muña muña secándose en el patio de adobe, allá en la puna jujeña. Mi abuela, doña Feliciana, tenía una bolsa de cuero de llama que guardaba con celo: adentro llevaba semillas de distintas plantas, cada una envuelta en un trapito con su nombre escrito a lápiz. “Esto no es un remedio, Rosa”, me decía mientras me mostraba las hojas de chachacoma. “La planta acompaña, no manda. Si tenés fiebre o dolor, primero al médico, después a la cocina.”

Ella sabía que el respeto por la naturaleza no se negocia. Nunca le vendió a nadie una promesa de curación. Cuando alguien llegaba con un chico descompuesto, le preparaba un matecito de cedrón y le decía: “Tomá esto mientras vas al hospital del pueblo”. No era curandera de las que engañan, era de las que acompañan.

Por eso cuando leo noticias como esta, me acuerdo de sus manos. Porque la tradición se honra, no se vende como cura. Y porque los chicos, los más chiquitos, merecen cuidado doble.

¿Qué cambió con los suplementos dietarios para niños?

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), junto con otras áreas del gobierno nacional, publicó la Resolución Conjunta 33/2025, que modifica el Código Alimentario Argentino. La medida es clara: los suplementos dietarios destinados a niños deben consignar en el rótulo la leyenda ‘Administrar bajo la supervisión de un adulto’.

Podés leer la normativa completa acá: Argentina.gob.ar – Resolución 33/2025

Fijate bien: no es una prohibición, es una advertencia. Una etiqueta que dice “esto no es un caramelito, esto se toma con cuidado”. Y eso, desde mi experiencia, es un avance enorme.

Porque en el campo, en los mercados, a veces ves a mamás o papás que compran suplementos pensando que “como es natural, no hace mal”. Y eso es un error. Lo natural también tiene su medida, su tiempo, su forma. Mi abuela decía: “La Pachamama da y también cobra: nada es gratis ni todo sirve”.

Lo que no viene en el envase

Te voy a ser honesta: cuando empecé a conocer las plantas de la puna, pensaba que todo lo que venía de la tierra era bueno sin condiciones. Hasta que un día, una vecina le dio a su nene de dos años un té de incayuyo bien cargado porque “le había escuchado a su abuela que era bueno para el estómago”. El chico terminó con vómitos y mareos. ¿La culpa era de la planta? No. La culpa era de la falta de información, de creer que lo tradicional se puede usar sin medida.

Por eso esta resolución me parece tan importante. No es un papel burocrático más: es un cartelito que dice “pará, pensá, acompañá”. Porque un suplemento dietario infantil no es un juguete ni un premio. No es algo que el nene pueda agarrar del estante y tomarse solo.

Tradición no es lo mismo que cura. Y la supervisión de un adulto no es un capricho del gobierno: es sentido común.

Guía práctica: cómo leer el rótulo de un suplemento dietario infantil

Desde mi mirada de mujer que aprendió a leer las plantas antes que los libros, te comparto cinco pasos para que no te agarren desprevenido:

1. Buscá la leyenda obligatoria

A partir de esta resolución, todo suplemento dietario para niños debe tener en el rótulo, bien visible, la frase: “Administrar bajo la supervisión de un adulto”. Si no la tiene, desconfiá.

2. Fijate la edad recomendada

No todos los suplementos son para todas las edades. Un chico de tres años no necesita lo mismo que uno de doce. Y ojo: a veces el envase dice “para toda la familia” y eso no significa que sea seguro para un bebé.

3. Leé los ingredientes

Si ves nombres que no conocés, buscá información. Las plantas tienen nombre científico, nombre común y a veces nombre comercial. No te dejes llevar por el dibujito lindo del envase.

4. Consultá con un profesional

Con la salud, primero el médico. Si pensás darle un suplemento a tu hijo, hablalo con el pediatra. No importa si es “natural”, “ancestral” o “tradicional”. El médico conoce el cuerpo del chico.

5. No mezcles sin saber

A veces la gente combina suplementos con remedios caseros o con medicamentos recetados. Eso puede ser peligroso. Las plantas también interactúan. Mi abuela siempre decía: “Una sola cosa a la vez, y sabiendo qué estás haciendo”.

Preguntas que la gente se hace

Acá van algunas dudas que me han llegado en ferias, charlas y conversaciones de cocina:

¿Los suplementos dietarios son lo mismo que los remedios caseros?

No. Los suplementos dietarios son productos elaborados, con ingredientes controlados, que se venden en farmacias o dietéticas. Los remedios caseros son preparaciones que hacemos en casa con plantas. Ambos requieren cuidado, pero no son lo mismo. La resolución de ANMAT aplica solo a los suplementos dietarios.

¿Puedo darle a mi hijo un té de hierbas que yo misma preparo?

Depende de la hierba, la cantidad y la edad del chico. No todas las plantas son aptas para niños. Y aunque lo sean, la dosis es clave. Mi recomendación: consultá con un profesional de la salud antes de darle cualquier preparación a un nene chiquito.

¿Qué hago si mi hijo ya tomó un suplemento sin supervisión?

No entres en pánico, pero sí prestá atención. Si el chico está bien, observalo. Si tiene algún síntoma raro (vómitos, diarrea, mareos, sueño excesivo), consultá al médico o llamá al centro toxicológico. Y guardá el envase para mostrar qué tomó.

¿Los suplementos naturales son más seguros que los de laboratorio?

No necesariamente. “Natural” no es sinónimo de “seguro”. Una planta puede tener principios activos muy potentes. El veneno de una víbora también es natural. Lo importante es la dosis, la forma de preparación y la supervisión. No te dejes engañar por etiquetas bonitas.

¿Dónde puedo denunciar si un suplemento no tiene la leyenda?

Podés hacerlo en ANMAT, a través de su página web o en las delegaciones provinciales. También podés consultar en tu municipio. La ley está para cumplirse, y si un producto no cumple, es mejor que no llegue a las manos de un chico.

Tradición con los pies en la tierra

Cierro esta nota como empecé: con el recuerdo de mi abuela y su bolsa de semillas. Ella no sabía de resoluciones ni de códigos alimentarios, pero sabía una cosa que esta norma viene a recordarnos: los chicos no son adultos en miniatura. Su cuerpo es distinto, su metabolismo es distinto, y lo que a nosotros nos hace bien, a ellos puede hacerles mal.

La tradición no está reñida con la ciencia. Al revés: cuando se juntan, se potencian. Esta resolución de ANMAT es un puente entre el saber de los abuelos y el cuidado moderno. Porque la Pachamama nos da, sí, pero también nos pide responsabilidad.

Así que si tenés un suplemento dietario infantil en casa, fijate el rótulo. Si no tiene la leyenda, preguntá. Si tenés dudas, consultá. Y si querés honrar la tradición, hacelo con respeto, con medida y con los pies en la tierra.

La planta acompaña, no manda. Y el que manda, cuando se trata de salud, es el médico.

Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta médica. Ante cualquier duda o síntoma, consultá a tu médico o profesional de la salud. El uso tradicional de plantas no equivale a evidencia médica; las hierbas no curan enfermedades ni reemplazan tratamientos.

Rosa Quispe
Escrito por Rosa Quispe

Conozco la herbolaria tradicional andina que heredé de mi abuela, y la cuento con respeto y honestidad. Voz editorial de NaturaVida, con asistencia de IA. Contenido informativo, no reemplaza la consulta médica.

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